Servicios
S O B R E S I N A
Sina anda por acá para recordarte que detrás de cada intuición hay una sinapsis haciendo su trabajo.
Con ella bajamos la ciencia a tierra, para que lo técnico se sienta como una charla y no como una clase.
Durante los primeros 20 años de mi vida, todas las decisiones importantes, incluso mi identidad, estuvieron condicionadas por expectativas externas, mandatos familiares y sociales.
Me encontré viviendo distintos ideales de éxito, sintiéndome vacía, miserable, secretamente sabiendo que me estaba traicionando a mí misma.
Mi camino fue alejarme de todo lo conocido y empezar de cero todas las veces que fueron necesarias para, finalmente, volver a mí. Viajar por el mundo me permitió ser testigo de que la humanidad entera vive en realidades paralelas: hay infinitas formas de habitar la experiencia humana, y está en nosotras el poder de elegir qué fragmento de la realidad queremos experimentar.
Eso de traicionarnos para pertenecer,
de amoldarnos para encajar,
de diluirnos para complacer,
NO VA MÁS.
En mi camino pasé del caos, drama y desregulación a elegir todos los días una vida de presencia, aceptación y consciencia.
Es un real honor para mí poder compartir mi historia desde este lugar.
Hoy te acompaño en tu propio proceso de volver a vos, para que reconectes con tu poder de soñar, diseñar y materializar tu realidad auténtica, fiel a tu esencia.
Ojalá te sirva, ojalá te nutra, ojalá te sea expansivo, ojalá despierte en vos con(S)ciencia.
en con(S)ciencia
respetamos y honramos
nuestra ciclicidad, nuestros tiempos
& nuestros ritmos.
Mi historia · mi formación · mis experiencias
lo que aprendí viviendo
Empezar de nuevo, las veces que haga falta
No saber dónde vas a dormir esta noche. No saber en qué país vas a estar mañana. Renunciar, armar las valijas, moverte, sin saber adónde.
Este tipo de experiencias te cambia para siempre: no hay vuelta atrás. El nivel de incertidumbre, flexibilidad y adaptabilidad que exige este estilo de vida no lo vi en ningún otro. La riqueza en experiencias, la apertura de cabeza, ser testigo de todas las realidades paralelas coexistiendo en el mismo momento, culturas que perciben la existencia desde universos completamente diferentes. La verdad es que todo lo que me enseñó ser viajera, nómade e inmigrante es uno de mis tesoros más preciados: saber con certeza que tu realidad, tus valores, tu sentido común, tus formas, no son las únicas. Cada ser humano está experimentando un fragmento muy pequeño de la realidad.
Vos elegís cuál.
Tu vínculo con vos misma, antes que nada
Cuando los vínculos te consumen, te drenan, son motivo de caos, angustia, ansiedad, no va por ahí. Tuve que atravesarlo para entenderlo, tuve que vivir el caos y el drama. Ser buena compañía para tu entorno solo requiere de una cosa: que vos seas buena compañía para vos misma primero. Somos seres sociales, y si tu entorno no se siente bien, vos tampoco te sentís bien. Pero en realidad todo empieza por vos: cuando lográs alinearte en tu coherencia, ser fiel a tu autenticidad, a tu esencia, tu entorno se alinea a vos.
Antes de acompañar a nadie, tuve que aprender a acompañarme a mí misma. Ese es el trabajo real que sostiene todo lo demás.
Tu trabajo y tu plata, en tus propios términos
Levanté pedidos en un supermercado, serví mesas, armé planillas en una corporación enorme donde era un número más, y después ayudé a construir una startup desde cero. Pasé por todos los pisos del trabajo, literal, antes de animarme a construir el mío propio.
Trabajos tan diferentes te permiten experimentar realidades muy distintas: desde un laburo de 8am a 5pm en un rascacielos de una gran ciudad, hasta servir mesas de 5pm a 5am, hasta viajar con mi computadora y trabajar frente al mar. Hay algo que aprendí de experiencias tan amplias: en un sistema donde la ecuación es 1/3 dormís, 1/3 ocio, 1/3 trabajo, vale la pena cada segundo que invertís en asegurarte de que ese 1/3 no se sienta tiempo perdido. Pasé de sentirme miserable en mis trabajos a amar lo que hago (sí, incluso las tareas que menos me gustan del proyecto que amo).
Tu relación con el trabajo y el dinero no se arregla con más estrategia, con más información, con mejores prácticas. Es una decisión que tomás y sostenés todos los días.
lo que aprendí estudiando
De mi experiencia en el mundo corporativo (en consultoría de negocios y procesos) nace esta mirada: así como una empresa exitosa es un engranaje armonioso de múltiples áreas funcionando en sincronía, nuestro cerebro es un órgano más dentro del ecosistema maravilloso de nuestro cuerpo. Y nuestra relación con nosotras mismas es una parte de esa ecuación, en constante y directa interacción con el resto: nuestros vínculos sociales, y nuestro vínculo con nuestra misión, nuestra profesión, nuestro trabajo. con(S)ciencia es, en el fondo, la práctica de entendernos siempre como parte de un todo. A esa mirada integral le sumo lo que también me dio esa experiencia: bajarlo a tierra. El plan a corto, mediano y largo plazo, los procesos, las finanzas, las proyecciones financieras, la optimización de recursos, la estrategia, la gestión de proyectos, la mejora continua, las mejores prácticas, el benchmark.
Estudié Neurociencias Cognitivas porque necesitaba entender qué pasaba en mi cabeza cuando sentía que mente y alma peleaban entre sí: lo que quiero versus lo que debo. La neurociencia me dio el conocimiento para transformar esa batalla interna en una conversación adulta, de entendimiento, aceptación, respeto y compromiso. Mi mirada parte del enfoque biopsicosocial, no del biomédico: en vez de especializarme en un órgano aislado, elegí entender al ser humano dentro de un ecosistema, de un entorno, de una sociedad, y de su salud integral.
Del coaching tomo la responsabilidad ética y profesional que representa invitarte a conversar con tu psique: las preguntas importantes, los desafíos incómodos que te piden hacerte cargo, observarte con honestidad, dar un paso hacia afuera y mirarte desde distintas perspectivas. De ahí también el orden y la estructura: un espacio seguro, confidencial e íntimo, sostenido en el compromiso, en hacerte cargo, y en la autoobservación.
lo que es transversal a todo
Porque el cerebro, la materia, la mente, los pensamientos conscientes, son tan solo un fragmento de nuestra experiencia humana. El ratio 95:5 que uso en todo mi método viene de acá: así como el universo es apenas 5% materia ordinaria (la que podemos ver, medir, controlar) y 95% materia y energía oscura (de la que casi no sabemos nada), nuestra propia experiencia funciona parecido. Ese 5% conocido nos da la sensación de certeza, control y seguridad. El 95% restante es fe, es confianza: ahí, cada una elige en qué creer.
La ciencia se encarga, principalmente, de medir y estudiar esa materia ordinaria. Y ni siquiera ahí lo sabemos todo. Por eso la ciencia es una herramienta, no la verdad absoluta. Con los años aprendí que la clave no es a qué corriente espiritual adherís, sino el discernimiento con el que elegís en qué creer.
Branding & Website diseñado x PR/PS Studio®